El fuera de juego es una regla estratégica de fútbol a través de la cual se consigue mantener el orden en el juego. Este tiene lugar cuando un jugador se encuentra más adelantado que el resto de jugadores del equipo contrario, a excepción del portero, en el momento en el cual se realiza un pase.
Sin embargo, a pesar de que la regla parezca muy sencilla, lo cierto es que su aplicación depende también de otros factores, llegando a ser en muchas ocasiones motivo de polémica.
Su origen:
El fuera de juego no existía en los comienzos del fútbol, pero debido al gran número de jugadas dudosas que se producían se decidió crear una norma, la cual se asemeja al actual fuera de juego. Fue el futbolista Billy McCracken quien obligó a reunirse a la FIFA, llevándose a cabo el cambio de la regla en dicha reunión.
En los comienzos del fútbol el fuera de juego tenía lugar cuando un delantero era el último futbolista en el momento que recibía el balón, pero se tuvo que cambiar la normativa ya que los ataques eran hasta de nueve jugadores en línea.
A finales del siglo XIX la norma señalaba que se consideraba fuera de juego cuando un jugador recibía el esférico o este llegaba a su altura, siempre y cuando hubiera menos de tres jugadores del equipo contrario entre él y la portería.
No obstante, también puede ser infracción cuando el jugador interfiere con un rival por medio de alguna de las siguientes maneras:
- Obstruyendo la línea de visión de un jugador de tal modo que evite que este juegue o sea capaz de jugar el esférico.
- Intentando jugar el balón cuando esto afecte a un contrincante.
- Realizando una acción clara la cual anule la capacidad de un rival para jugar la pelota.
- Enfrentándose a un oponente por el balón.
Estar en posición de fuera de juego cuando no existe intención evidente de ir a por el esférico no es infracción, no obstante el colegiado podrá señalarlo si así lo interpreta.
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